Apostillas de la Vida Cotidiana

Carta Abierta a Messi: Perdon Pibe

By @jotaposta

Es difícil hablarte en un momento así. Es difícil porque entiendo que no queres oír a nadie. Pero sos el ídolo de mi sobrino. Él es chico y te tiene allá, en lo más alto. Y entonces hoy se fue a dormir con el corazoncito latiendo fuerte, pensando en vos. Y mañana aunque él no lo sepa por primera vez van a estar ambos alineados mágicamente por el Destino.

Porque mañana a vos y a él le hablarán de lo mismo. Repetirán la bola marrada, la tercera caída y una sartenada de boludeces más. Porque ambos comparten la mala fortuna de haber nacido en un país exitista. Pero sabes porque pasa esto? Porque somos un país que se hizo con una mezcla de tipos sufridos. Nuestros abuelos o los abuelos de nuestros abuelos vieron desde chiquito la miseria. La mayoría. La guerra les toco la puerta de sus casas y tuvieron que salir cagando. Y se juntaron todos acá. Con la idea de “hacerse la América”. Si acá, donde tiras una semilla y crece una planta. Pero donde también nacieron “vivos”. Giles que se aprovecharon de toda esa masa de laburantes que solo querían olvidar el cagazo de que te caigan bombas desde el cielo y gobernaron por años para la mierda. Y de repente aparecían un par que luchaban por cambiar las cosas, pero de vuelta los “garcas” de siempre ganaban y el pueblo sufría. Y así fue desde que este país se lleno de gente. Nunca pudimos dar “Pie con bola”. Capaz por nuestra incapacidad, capaz porque no supimos aprovechar el tren, que se yo…pero pasó. Pero pasa.

Y entonces desde siempre existió algo que era como una dosis de morfina entre tanta miseria, injusticia y melancolía. La pelota. El fulbo. Y los tipos encontraron en un simple juego el escape perfecto ante tanto nerviosismo. Y el domingo entonces, luego de una semana de laburar para unos pocos, era el día sagrado. Algo así como lo que dice la Biblia. Entonces toda esa mala sangre se dejaba de lado por 90 minutos. Si. Trucamos 7200 minutos de angustia semanales por apenas 90. Y todo pareció tener sentido.

Porque qué carajo importaba el Lunes en la fábrica si tu equipo ganaba el Domingo. Qué carajo importaba la explotación laboral con tal de gozar una semana entera a Ramirez por ese gol contra reloj.

Y así pasaron los años. Y la historia en vez de remontar la situación. En vez de hacernos ver que era mejor que los “garcas” no gobernaran más, para dejar de disfrutar por un partido de futbol en vez de una vida más placentera. En vez de hacer eso, nos hizo aparecer a un pibito que la descocía en ese maldito juego. Y entonces la cosa se puso peor. Porque ya no solo podíamos gozar a Ramirez, sino a otros tipos de otros países donde capaz el PBI era 15 veces más, pero no podían contra ese negrito, de rulos, salido del culo del mundo. Vos te imaginas entonces que la cosa se puso irreversible.

Y no va que este tipo, hace que logremos ganar un torneo donde se enfrentaban todos los mejores. Con un gol con la mano y otro que sigue siendo el más lindo del mundo. Y se los hace a un país que se aprovechó siempre de los “giles” que gobernaban acá. Ves como es la cosa? Lo que los boludos que gobernaron el país no pudieron hacer en casi 200 años de historia, lo vino a hacer este tipo: gozar al poderoso. Meterles el dedo en el culo una vez al menos. Y entonces la historia se transformo para siempre. Porque nunca entendimos que esa “victoria” fue en un juego. No en la vida real. Pero no importo.

Porque el pueblo, como te dije, la pasó fulera. Entonces lo que quería era disfrutar. Que importaba si era en un juego?. Sabes lo que era que los tipos que tenian mas Colonias en el mundo, los que nos cagaban a cuetazos en la islas, lloraban porque no podian “parar a uno de los nuestros”?. El problema fue que entonces el pueblo dejo de pensar en cómo hacer para dejar que los “garcas” gobiernen y hacernos mejor la vida, para no depender del futbol. Todo lo contrario. Empezamos a soñar con que salga otro parecido para que nos permita sentir eso que sentimos en apenas 90 minutos hace rato largo. Un tipo que juegue bien al futbol para compensar la misiadura y las amarguras de 40 millones de tipos. Una locura absolutoa. Lo se. Y si antes era como una especie de morfina, con el correr de los años la idea se hizo una especie de quimioterapia. La única salvación posible.

Y ya no importo pensar en el cómo. O si los que daban el espectáculo lo hacían agradable. Ya no hubo belleza posible. Y justo te toco a vos pibe. Nacer en medio de esta vorágine. A vos que como a nadie la pelota te obedece. Te hace caso. A vos que solo te interesaba pasar un rato con amigos. A vos que te señalaron como el sucesor de un tipo, capaz sin acaso preguntártelo. Y te convertiste en el Mesías de un sueño de terceros. De 40 millones de tipos que llevan la carga de sus antepasados y sueñan con tapar tanta desgracia con un partido de fútbol.

Y entonces vos que venís a regalar un poco de arte entre tanta oscuridad, sos despedazados por aquellos que te quieren sólo para ganar. Sólo para levantar la copa. No importa si tiras un caño o un puntinazo. La ley es ganar. Y ahí está el problema. Y se que vos no tenes la culpa de nada. Que culpa tenes de haber nacido justo en un país donde unos pocos se avivan de muchos?. Que culpa tenes de haber nacido justo en el mismo país donde nació el tipo que mejor juega este deporte?.

Y el nene (mi sobrino) tampoco tiene la culpa. Porque él no te ve como el salvador de un sueño inalcanzable. Él te ve como lo que sos: un pibe que hace maravillas con una número cinco en el pie. Y acaso ambos, mañana sufrirán lo mismo: la guillotina exitista de miles de tipos que solo ven el ganar. Yo se que vos estas ahora pensando en esos tipos. En que tuviste la mala fortuna de que una estadística no estuviera de tu lado. Pero te pido que pienses en el, en Bruno. Y en todos los pibitos que no saben un carajo de triunfalismo y ven en vos al Messi jugador. Ni mejor, ni peor que otros. Simplemente distinto. Único e irrepetible. Y en nombre de esos cientos de pibitos que te admiran por lo que jugas y no por lo que puedas ganar o perder, te pido PERDON. Por las críticas de los exitistas, de los que solo quieren opacar sus sueños incumplidos en vos. Perdónalos, Lio, no saben lo que hacen.

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